| EL FINAL DEL IMPERIO
Tiempo “El Gobierno español ha puesto término definitivamente a la presencia de España en el Sáhara Occidental” (Comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de 26 de febrero de 1976). Hassan vio la revancha histórica cuando se enteró de lo cerca que estaba la muerte de Franco. Al fin y al cabo, toda la carrera militar del Generalísimo se había edificado sobre la muerte de moros; primero como enemigos, cuando era el jefe de la Legión en la Guerra de África, luego, ya Caudillo, utilizándolos como carne de cañón en la Guerra Civil. Por eso, cuando Franco cayó enfermo y su Régimen, el franquismo, entró en coma, Hassan II no dudó y lanzó la Marcha Verde, una invasión pacífica que pretendía apropiarse del botín del dictador, la última gran colonia que quedaba en África: el Sáhara Español. El presidente del último gobierno franquista, Arias Navarro, cuya principal preocupación era seguir siéndolo con el Rey, mandó a Pepe Solís, la sonrisa del Régimen, a Marruecos. “Como es andaluz se entenderá bien con el moro”, fue el absurdo análisis que hicieron algunos. A primeros de noviembre la Marcha Verde, una masa de 300.000 personas alimentadas de propaganda nacionalista, fe islámica y subsidios de Arabia Saudí, había llegado a la frontera de Marruecos con el Sáhara. El día 14 de noviembre, seis fechas antes de la muerte de Franco, España tiraba la toalla y firmaba el Acuerdo Tripartito de Madrid por el que traspasaba a Marruecos y Mauritania la administración –no la soberanía– del Sáhara. Durante febrero de 1976, las tropas españolas se van retirando y su vacío es ocupado por las marroquíes, mientras Mauritania permanece en la inopia. El día 12, abandonada ya la capital del territorio, El Aaiún, y los yacimientos de fosfatos de Bu Craa, auténtica razón del envite marroquí, va a tener lugar la salida de los últimos soldados españoles del Sáhara a través del puerto de Villa Cisneros. Según el Acuerdo de Madrid, ese día toma el control de la zona sur Mauritania, pero Marruecos se adelanta y da un golpe de Estado, orquestado por el coronel Dlimi. Con una columna de 170 blindados traspasa, el 8 de febrero, la teórica línea de demarcación y ocupa Villa Cisneros antes de que lleguen los mauritanos. Con la ciudad y el aeropuerto bajo su control, Dlimi organiza una manifestación espontánea de la población civil –sólo unas 200 personas– para recibir con insultos a una pequeña columna militar mauritana que, asustada, se retira. Cuando el ministro mauritano llega en avión a tomar posesión del territorio, en vez de encontrar a sus tropas se enfrenta a una turba enfurecida que amenaza con lincharle. Como hicieran poco antes sus soldados, vuelve al avión y escapa. En la mañana del 11 de febrero, Mauritania pierde el Sáhara de forma incontrovertible, ante los ojos de la prensa internacional, traída desde Rabat en el avión personal de Hassan II. El interés mundial contrasta con la poca cobertura que los medios españoles conceden al histórico acontecimiento. Solamente están presentes dos periodistas españoles, Pepe Colchero, del Ya, y el que escribe estas líneas, enviado especial de la Agencia Colpisa. Por la noche embarcan en el transporte Plus Ultra los últimos legionarios del IV Tercio, tras una mariscada de confraternización entre oficiales españoles y marroquíes, que ocupan las instalaciones militares según van siendo desalojadas. Pero detrás de las cortesías entre los mandos de ambos ejércitos, el ánimo frustrado de los soldados españoles queda patente en el estado en que los legionarios dejan su magnífico cuartel. Sierran el mástil de la bandera, para que los marroquíes no puedan izar su enseña donde antes estuvo la española, y se llevan hasta las tazas de los váteres. El día 12, por la mañana, embarcan las últimas unidades españolas en el Ciudad de la Laguna, un lujoso ferry de construcción finlandesa que normalmente hace la línea Tenerife-Las Palmas. Se trata de una compañía de la Policía Territorial con su mascota y, simbólicamente, una sección de Infantería de Marina, que un siglo antes había constituido la primera guarnición colonial en Villa Cisneros. Unos días después, el 26 de febrero de 1976, hace ahora 30 años, se publica el acta de defunción de la era colonial en África. Es un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Madrid que anuncia: “El Gobierno español ha puesto término definitivamente a la presencia de España en el Sáhara Occidental”. Al día siguiente los saharauis proclamarán la República Árabe Democrática Saharaui.
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