ndo los protestantes se retiran a unos bosques pantanosos dejando tras sí tantas bajas que, como cuenta Ávila,“era una la muerte y los géneros de ella muy diversos”.
Pero una victoria en el campo de batalla no sirve si no se explota el éxito, si no se aniquila definitivamente al enemigo. La puesta del sol podía frustrar eso, el derrotado salvarse al amparo de la noche.
En la Biblia,Yavé detiene el sol para que Josué pueda aniquilar a los amorreos, ¿por qué no va a pasar lo mismo en Mühlberg? Ya hemos visto al principio lo que dice Ávila, pero más explícito aún es Ulloa: “Dios favorecía al Emperador... haciendo detenerse al Sol”. Sin embargo, como si no fuera suficiente el elemento bíblico, hay que citar también el de la heroica antigüedad, y Ulloa añade: “Parece que ello sucedió también a los atenienses antes de que decayesen de su poderío”.