Relieve de la familia real. Akenatón y Nefertiti. Caliza. Altura, 32'5 cm. Procedencia desconocida. Hacia 1340 a. C.
Esta obra ilustra de forma inequívoca el cambio radical en la teología durante el reinado de Akenatón. A diferencia de obras anteriores, el faraón y la deidad ya no aparecen en un mismo nivel, sino que esta última domina la escena desde el cielo. La humanidad es representada por los reyes Akenatón y Nefertiti con sus hijas; estas figuras aparecen en el orden simétrico típico de los retablos (un indicio de su papel mediador entre lo humano y lo divino). La comunicación entre el dios-sol Atón y la familia real es simbolizada con los rayos que emanan del disco solar. Estos terminan en forma de manos que ofrecen símbolos de la vida a los reyes, gesto que simboliza el efecto vivificador del sol.

La suavidad y la fluidez de los contornos de Akenatón y su esposa, las cintas ondulantes de sus coronas y los movimientos animados de las hijas, que los padres sostienen en brazos, subrayan el carácter de un vistazo casual de una situación concreta, lo cual es resaltado aún más por las delicadas columnas que revelan que la escena se desarrolla en un jardín.

La desenvoltura del estilo relega a un segundo plano la forma severa y la estructura tradicional de la imagen y de sus formas particulares. De acuerdo con la tradición, las figuras están compuestas de vistas frontales y de perfil; sin embargo, las numerosas interferencias y vistas oblicuas son representadas con una precisión casi fotográfica que contradice claramente al carácter del arte egipcio, porque se reproduce la impresión óptica y no la esencia de los motivos representados.

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