| Esfinge de Senwosret III. Gneis de anortosita. Longitud, 73 cm. 1878–1841 a. C. Metropolitan Museum. |
A causa de su fuerza, ferocidad, melena imponente y rugido impresionante, los leones se asociaron con la realeza desde que tiempo prehistóricos. En tanto que guardianes divinos contra la mal, ellos simbolizaron también en mitos cósmicos el lugar en el horizonte donde el sol renace todos los días. Con el cuerpo de un león y la cabeza de un humano, la esfinge combinó simbólicamente el poder del león con la imagen del rey reinante. En este magnífico ejemplo, la cabeza pertenece a Senwosret III de la Dinastía XII. Lleva un tocado plisado de lino, llamado nemes, que es simbólico de la realeza. El nemes tiene en su parte superior una cobra, que representa la diosa Udjo, uno de los protectores del rey. Parejas de esfinges flanquearon las avenidas o las entradas a edificios importantes. Esta esfinge se talló de un solo bloque de gneis de anortosita de las canteras de Nubia. El escultor ha enmascarado la difícil transición del cuerpo animal a la cabeza humana con el tocado. |
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