Pectoral. XXI dinastía de Tanis. Cornalina, oro y lapislázuli. Museo Egipcio. El Cairo.
El escarabajo fascinaba los egipcios que no comprendían su modo de reproducción. Lo designarán como el que viene a la existencia por sí mismo, le atribuirán el poder del dios primordial y lo asimilarán al sol poderoso.

El nombre del escarabajo, kheper, es un homónimo del verbo "venir a la existencia". La forma estilizada por el animal se confundirá con la del corazón, el asiento del pensamiento. En el espíritu de los egipcios. Tomarán en serio esta relación en el capítulo XXX del Libro de los muertos. Este capítulo pedía no testimoniar contra el difunto.

El color negro del escarabajo también era el de la tierra fértil, el que hacía brotar la vida. Para los egipcios el color blanco estaba vinculado a la muerte.

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