Ibis
Los egipcios conocieron varios tipos de ibis: el Threskiornis aethiopicus o ibis sagrado, el Geonticus eremita o ibis religiosa y el Plegadis falcinellus o ibis brillante. Sólo los dos primeros se relacionaron con asuntos divinos: uno con el dios Thot y otro con el Aj. En este apartado se verán las connotaciones simbólicas del Threskiornis aethiopicus.

Esta ave migratoria se distingue, entre otras cosas, por tener la cabeza y el cuello sin plumas, de color negro, el cuerpo cubierto de plumas blancas y un pico largo y curvo. Su hábitat es la proximidad del agua del Nilo. El pico curvo, su persistencia al registrar de forma concienzuda y curiosa el terreno en busca de alimentos y el gusto por nutrirse de peces, insectos dañinos y serpientes, encarnaciones, en muchos casos, de las fuerzas del mal, fueron condicionantes para identificarlo con la luna (el pico curvo y el color blanco), con una entidad relacionada con el control del tiempo (su aparición periódica, el agua) y con las ciencias. También su conducta se puso en relación con la búsqueda de la sabiduría e incluso con la posesión del saber. Por todo ello se convirtió en dios de la ciencia, patrón de los escribas y registrador del tiempo (por su conexión con la luna).

Muchos ejemplos de ibis han sido hallados en cementerios como Saqqara y Tunah el-Gebel; en todos los casos, las aves habían sido momificadas con más o menos cuidados. Concretamente, en Tunah el-Gebel existe un gran enterramiento común de ibis y monos, ambos personificaciones de Thot, dios de la sabiduría y de las artes.

También fue la personificación del nomo 15 del Bajo Egipto.

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