| SÍMBOLOS ANTROPOMÓRFICOS: CRISTO PESCADOR DE ALMAS Y EL BUEN PASTOR En el origen del cristianismo, Cristo fue representado con forma humana, pero aún se trataba sólo de símbolos. El pez y el cordero concuerdan con el Cristo Pescador de almas y el Buen Pastor, de manera que Jesús, así como es la viña y el viñador al mismo tiempo, también puede ser simultáneamente, el pez, el pescador, el cordero y el pastor. CRISTO PESCADOR DE ALMAS La imagen de Cristo pescador de almas estaba naturalmente sugerida por la vocación de los cuatro primeros apóstoles: Pedro y Andrés, Santiago y Juan, que vivían de la pesca en el lago de Genesaret. Por ello, en las pinturas de las catacumbas y en las caras laterales de los sarcófagos, el Cristo Pescador de almas coge con anzuelo un pececillo, símbolo del alma salvada. Con frecuencia forma pareja con el Buen Pastor. EL BUEN PASTOR Así como Cristo es pez y pescador al mismo tiempo, es también cordero y pastor a la vez. El arte de las catacumbas ha tomado la idea de ese simbolismo pastoral del Antiguo y del Nuevo Testamento, en los libros de los profetas y en los evangelios. Para realizarla de una manera plástica se ha inspirado en las figuras crióforas de la escultura griega. La parábola del Buen Pastor está prefigurada tres veces en el Antiguo Testamento: en los Salmos y en las profecías de Ezequiel e Isaías. En el simbolismo cristiano, el Buen Pastor es la imagen de Cristo que reencuentra al pecador penitente y lo devuelve al redil. Este tema idílico es uno de los predilectos del arte cristiano primitivo. Aparece a partir del siglo II en los frescos de las catacumbas. El Buen Pastor generalmente está representado con los rasgos de un joven pastor adolescente. El tema comporta dos versiones diferentes, sugeridas una y otra por los profetas y los evangelistas, según que el pastor vigile su rebaño o conduzca una oveja perdida sobre los hombros. Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau. |
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