| EL BAUTISMO DE JESÚS
El paisaje rocoso, que geográficamente corresponde a la depresión del Jordán, se abre a un abismo. El Precursor se inclina hacia Jesús, que domina las aguas y las santifica. Junto al Bautista aparecen un tronco y un hacha (imagen de Jesús), según la profecía de Isaías: "Ya está el hacha contra la raíz de los árboles". Varios ángeles, con las manos cubiertas en señal de respeto, esperan el momento de recibir el cuerpo desnudo de Cristo, paralelismo de la Eucaristía. En la Iglesia Oriental en este día se bendecían las aguas ante una fuente al exterior del templo, con tres surtidores que aludían al misterio trinitario. En Occidente hubo menos tradición mistérica, y en himnos y antífonas se concentró la atención en la adoración de los magos.
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