| JUAN BAUTISTA
Lo que los evangelios dicen acerca de su vida puede resumirse en pocas palabras. Hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel, prima de la Virgen María, recibió el nombre de Johanan o Jochanaan. Se retiró muy joven al desierto de Jueda para llevar una vida ascética y predicar la penitencia. En Jesús, que se hizo bautizar por él, reconocía al Mesías anunciado por los profetas. Ese acontecimiento habría ocurrido en el año 28. Arrestado en el 29, en la fortaleza transjordana de Maqueronte por el tetrarca de Galilea Herodes Antipas, cuyo matrimonio con Herodías, que era su sobrina y su cuñada a la vez, se habría atrevido a censurar, fue decapitado. Sobre ese delgado cañamazo bíblico la leyenda bordó innumerables anécdotas que inspiraron el arte cristiano durante siglos. Los Apócrifos hablan de la huida de Isabel con su hijo en el momento de la matanza de los inocentes, con la leyenda de la montaña que se abre para ocultar a madre e hijo. Aunque su historia aparezca contada en el Nuevo Testamento, no se le puede separar de los profetas de la Antigua ley. En muchas pinturas aparece junto a los profetas, como en la Coronación de la Virgen de Enguerrand Quarton, o junto a Moisés, como en la Asunción del Libro de Horas de Etienne Chevalier. Aparece en ocasiones dos veces en un mismo programa iconográfico, donde representa simultáneamente al Antiguo y al Nuevo Testamento. PATRONAZGOS San Juan Bautista era el patrón de los sastres, porque se vistió a sí mismo en el desierto; de los peleteros, a causa de la túnica de pelo de camello; de los fabricantes de cinturones, zurradores y talabarteros, porque llevaba cinturón de cuero; de los cardadores de lana, porque tenía un cordero como atributo. En memoria del festín de Herodes era venerado por los posaderos. La prisión le valió el patronazgo de los pajareros, porque él también había sido metido en una jaula, y su decapitación la de los cuchilleros y afiladores. A causa de su prisión y decapitación era también el patrono de los prisioneros y de los condenados a muerte. Las cofradías de la Misericordia que se habían fijado como misión acompañar a los condenados al suplicio y sepultarlos, eligieron como emblema la cabeza de San Juan en una bandeja. Era también patrono de cantores y músicos, porque los nombres de las notas de la escala fueron tomadas por el monje benedictino Guido d'Arezzo de un himno en su honor: ut (luego do), re, mi, fa, sol, la son las sílabas iniciales de los versos donde se lo celebraba, y la nota si está compuesta por la S y la I de san Juan (Sancte Iohannes), invocada al final de la estrofa. A causa del bautismo en el Jordán, tradicionalmente se consideraba a San Juan protector de las fuentes. La cabeza de San Juan en una bandeja era objeto de una particular devoción por parte de los fieles que sufrín de jaqueca. En San Juan de las Viñas de Soissons, a donde los pacientes acudían en peregrinación, se lo invocaba contra las enfermedades de garganta, las anginas y los ahogos. ICONOGRAFÍA San Juan Bautista aparece en el arte cristiano con dos aspectos diferentes: como niño y como adulto, como compañero de juegos del Niño Jesús y como predicador ascético. Fue el Renacimiento italiano el que popularizó el tipo del niño de cabellos rizados que juega con el Niño Jesús bajo la tierna vigilancia de la Madonna. Es un tema que no tiene fundamento bíblico, pero se entiende el atractivo que debía ejercer sobre los pintores de la maternidad y de la infancia. El San Juan adulto aparece vestido en el arte oriental con un sayo de piel de camello. En Occidente se reemplazó con una piel de oveja o de cabra que le deja los brazos, las piernas y una parte del torso desnudos. El manto rojo que lleva a veces y en la escena de la intercesión del Juicio Final alude a su martirio.
En el arte bizantino está representado como un ángel con grandes alas. Esto se basa en una profecía de Malaquías: "He aquí que envío a mi mensajero para preparar mi camino, el ángel de la Alianza que deseáis". Sus atributos son muy diferentes en el arte de Occidente. El más frecuente es un cordero con un nimbo cruciforme. Con frecuencia tiene una cruz de cañas con una filacteria con la inscripción Ecce Agnus Dei. Un panal de miel alude a su alimento en el desierto. Por el índice elevado expresa, como el arcángel Gabriel, su misión de anunciador. Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau. |
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