e benedictino. No obstante, en los cuadros encargados por los benedictinos reformados, cistercienses, camaldulenses y olivetanos, aparece con una túnica blanca.

Sus atributos son un tamiz partido, varas con las que habría corregido a un monje, una copa de la que escapa una serpiente venenosa (alusión a la tentativa de envenenamiento de los monjes de Vicovaro) y finalmente un cuervo que se lleva el pan envenenado en el pico.

Los ciclos narrativos de la vida de San Benito son muy frecuentes en las iglesias o abadías benedictinas. En numerosas sillerías de coro, los episodios de su leyenda se representan formando pareja con escenas del Antiguo o del Nuevo Testamento.

PATRONAZGOS

Patrón de la orden de los benedictinos, de los conventos de Subiaco y del monte Cassino, san Benito es un santo más monástico que popular. Se lo invocaba contra el veneno, la erisipela y sobre todo contra los cálculos de los que habría curado al emperador de Alemania, Enrique II. También se recurría a su intercesión para obtener la gracia de una buena muerte.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

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