LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN

En primer lugar hay que diferenciar el tema de la Coronación de la Virgen del tema de la Glorificación. En algunas obras aparece la mano de Dios o ángeles sosteniendo la corona sobre la cabeza de la Virgen, que sostiene sobre sus rodillas al Niño. Esas obras no se pueden incluir en el tema de la Coronación de la Virgen porque en la escena de la Coronación Cristo es representado adulto. Se trata de escenas de glorificación simbólica, intemporal, de la Madre de Dios, representada como Virgen de Majestad, y no de la escena de la Coronación, que es un acontecimiento de la vida celestial de la Virgen, que sigue inmediatamente a su Asunción.

El tema de la Coronación de la Virgen parece una creación del arte francés del siglo XII. Es un motivo propio del arte de Occidente, que no debe nada a modelos bizantinos. Alcanzó su completo desarrollo en la escultura francesa de la Edad Media.

La evolución del tema puede resumirse de la siguiente manera:

1. La Virgen, ya coronada, está sentada a la derecha de Cristo, que la bendice.

2. La Virgen es coronada por un ángel.

3. La Virgen es coronada por Cristo. Es necesario diferenciar tres variantes. En los siglos XIII y XIV, la Virgen está sentada; a principios del siglo XV está arrodillada ante su Hijo. Se conoce, por último un ejemplo de la Virgen representada en pie.

4. La Virgen es coronada por Dios Padre. Esta fórmula se ve especialmente en la pintura italiana del siglo XV.

5. La Virgen es coronada por la Trinidad. Este tipo aparece en España, Italia y Francia desde principios del siglo XV, y predominó en todo el arte europeo hasta el siglo XVII. La Santísima Trinidad está representada mediante tres personas semejantes o diferentes. El Espíritu Santo suele aparecer en forma de paloma. A veces Cristo está solo, pero representa a la Trinidad por las tres coronas que querubines mantienen sobre su cabeza.

Así, en cada etapa, asciende la dignidad de la Virgen: en principio es coronada por un ángel, luego por Cristo, por Dios Padre y finalmente por la Santísima Trinidad. Este crescendo iconográfico es una confirmación impresionante del progreso de la mariolatría.

A los personajes esenciales e indispensables se unen ángeles y hasta santos, a pesar del anacronismo que ello comporta. Son, casi siempre, San Bernardo, San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, por su devoción a la Virgen. Fra Angelico les agrega los apóstoles, los evangelistas y santos de su orden: Santo Domingo, San Pedro Mártir y Santo Tomás de Aquino.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

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