EL CRISTO CÓSMICO

HISTORIA

El 30 de junio de 1971 fue inaugurada una Sala de Audiencias por Pablo VI, del arquitecto Pier Luigi Nervi. Es unitaria y luminosa, sin columnas interiores y con visión perfecta desde todos los ángulos. Su aforo es de 7000 puestos sentados , y de pie hasta 10000. Quedaba el adorno interno, para darle una voz de poesía pictórica y de realidad plástica. Las dos grandes vidrieras fueron realizadas por el húngaro Hajnal. El problema era el fondo del aula: exigía una obra de fuerte relieve escultórico, visible desde todos los lados, como joya y reclamo de la composición interna. Fue resuelto por el escultor Pericles Fazzini con el Cristo resucitado, bendecido por Pablo VI el 28 de septiembre de 1977, con ocasión de sus ochenta años.

DESCRIPCIÓN

La obra tiene 20 m. de largo y 8 de altura. El modelo fue realizado en poliesterol durante cuatro años desde la fusión hasta el montaje. Tiene reminiscencias barrocas, cubistas y abstractas.

La primera impresión es la presencia majestuosa de un Cristo. ¿Qué ha sucedido? Un viento impetuoso, desde la parte izquierda del contemplante, ha invadido toda la composición, y una sacudida general de la materia ha acompañado el momento de la resurrección de Cristo.

En un primer plano está el Redentor, como desvinculado de la tierra y del peso de la materia. Por el ímpetu del viento, la sábana se desliga de su cuerpo formando como un ala. En un segundo plano, los árboles han sido arrancados violentamente de raíz, y los olivos muestran las raíces contorsionadas. En un tercer plano están las rocas despedazadas, rotas por el terremoto. Arriba hay como un torbellino de nubes; al final, rayos como lenguas de fuego que dividen la parte superior de la escena. Debajo de Cristo hay rocas y piedras, pero todo se ha alterado y aparece abierto para caracterizar el instante de la resurrección. Estamos ante el huracán. Realizada en bronce y latón, la inmensa materia, vista desde la parte de atrás, asemeja una caverna o un bosque sagrado con caminos intrincados y difíciles y, al mismo tiempo, armónicos en su conjunto.

LECTURA

Técnicamente. La resurrección de Cristo ha tenido en todo tiempo artistas e intérpretes; en la pintura baste recordar los nombres de Giotto, Rafael, El Greco, Rubens. Pero en escultura, en términos de auténtica vitalidad plástica, nunca se había intentado una solución en la que Cristo y la naturaleza estuvieran asociados en un único pálpito. Bernini hubiera gozado con esta obra.

Eclesialmente. El gesto de protección de Jesús es una realidad y un signo de nuestro tiempo, que asegura el sucesor de Pedro, su presencia entre nosotros hasta la consumación de los siglos, según lo ha prometido.

Bíblicamente A la muerte de Jesús "tembló la tierra y las rocas se rajaron (Mt 27, 51). En la resurrecciçon "de pronto se produjo un gran terremoto" (Mt 28, 2). "Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana (Mc 16, 9). El artista parace haberse inspirado en estos textos como base de su obra. La resurrección de Jesús es la liberación de las energías del cosmos y su glorificación en el hombre Jesús. La creación, sometida a la vanidad, espera ser liberada para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. "La creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. No sólo ella; también nosotros... gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo (Rm 8, 20.23).

Teológicamente. La Tierra, de la que Dios formó al hombre, y que se corrompió, ha recuperado su dignidad primigenia al generar al "primogénito entre muchos hermanos". Han comenzado los cielos nuevos y la tierra nueva. El útero grávido de la Tierra ha eclosionado: su fruto es Jesús viviente, insuflado por el viento del Espíritu enviado por el Padre. Es el Cristo cósmico de Teilhard de Chardin.

Fuente: Fausto Jiménez en Revista "Catequistas". Marzo 1999.

:: Menú principal :: Temas de arte cristiano :: De todo un poco ::