LA SAGRADA FAMILIA

En el verdadero sentido de la expresión, la Sagrada Familia constituye un grupo mucho más restringido que la parentela de María. Sólo incluye a los parientes más próximos del Niño Jesús, es decir, madre y abuela o madre y padre nutricio. En los dos casos, ya sea santa Ana o san José quienes lo lleven, es un grupo de tres figuras.

Desde el punto de vista artístico, la disposición de esta Trinidad terrestre plantea los mismos problemas y sugiere las mismas soluciones que la Trinidad celestial. No obstante, las dificultades son menores. Ya no se trata de un único Dios en tres personas del cual deba expresarse la unidad esencial al mismo tiempo que la diversidad. Los tres personajes están unidos por un vínculo de sangre, ciertamente, pero no constituyen un bloque indivisible. Además, los tres están representados en forma humana, mientras que la paloma del Espíritu Santo introduce en la Trinidad divina un elemento zoomórfico difícil de amalgamar con dos figuras antropomórficas.

1. Santa Ana con la Virgen María y el Niño Jesús.

Este tipo de Sagrada Familia agrupa a tres generaciones, abuela, madre e hijo, y en realidad podría ser un fragmento separado de la parentela de María. Al igual que este último tema, ha encontrado los mayores favores en Alemania, hasta el punto de que la expresión Anna selbdritt (santa Ana triple, en tres, trinitaria) se emplea corrientemente en otras lenguas para designar brevemente este grupo. Se encuentran ejemplos a partir del siglo XIV; pero fue en los siglos XV y XVI cuando el tema se hizo realmente popular, no sólo en los países germánicos, sino también en Italia y España.

Agrupar de una manera satisfactoria dos mujeres adultas y un niño no es tarea fácil. Los artistas intentaron la superposición, la yuxtaposición, el agrupamiento vertical y el horizontal. En el primer caso, santa Ana lleva a la Virgen y al Niño Jesús; en el segundo, el Niño está sentado entre santa Ana y la Virgen.

    1. a. Santa Ana lleva a la Virgen y al Niño. Esta disposición vertical puede ser realizada de dos maneras: santa Ana lleva a la Virgen y al Niño sobre cada uno de los brazos, o bien ella está sentada y tiene sobre las rodillas a su hija, que a su vez sostiene al Niño Jesús. El inconveniente de esta solución está a la vista: comporta una desproporción chocante entre madre e hija, que normalmente deberían ser de la misma talla, mientras que la Virgen sentada sobre las rodillas de santa Ana se encuentra reducida a la estatura de una niña.

    Leonardo de Vinci, en su versión de este tema, aunque permaneció fiel a este esquema arcaico, adoptó una composición en diagonal, lo que comporta un progreso. El conjunto gana en unidad y también en dinamismo.

    1. b. El Niño Jesús sentado entre su madre y su abuela. Para respetar las proporciones reales de las figuras, se imaginó sentar a las dos mujeres sobre un banco, a cada lado del Niño que las separa, pero que en verdad les sirve de vínculo. Ese agrupamiento horizontal es la solución más feliz desde el punto de vista estético, porque permite restablecer las proporciones y la separación bien clara de las tres figuras yuxtapuestas no presenta el mismo inconveniente que en la Trinidad divina, cuyas tres personas son consustanciales. También es natural que el horizontalismo haya primado a partir del siglo XV en las representaciones de la Trinidad humana, mientras que en la Trinidad divina la Iglesia imponía el agrupamiento según el esquema vertical del "Trono de Gracia".

    A este grupo se suma a veces un cuarto personaje, santa Emerenciana, madre de santa Ana. Pero no es más que una curiosidad iconográfica.

2. San José con la Virgen María y el Niño Jesús.

    2. a. Este el el grupo que comúnmente se entiende por Sagrada Familia. Este motivo se hizo popular en el Renacimiento, pero ya existía en germen en las Natividades de la Edad Media; pero puede decirse que resulta extraño al arte de la época, que no conoció la devoción a la Sagrada Familia. El tema sólo se difundió en el arte de la Contrarreforma, que estimuló el culto a la Sagrada Familia.

    2. b. Las dos Trinidades. A veces la Trinidad terrestre está puesta bajo la protección de la Trinidad celestial. En el siglo XVII, el tema de las dos trinidades era frecuente en los retablos franceses y también en los Países Bajos.

    2. c. La Sagrada Familia ampliada. A los artistas muchas veces les gustó ampliar el grupo de la Sagrada Familia con Santa Isabel y San Juan niño. Esta adición no está en modo alguno justificada por los Evangelios, según los cuales San Juan conoció a Jesús cuando lo bautizó en el Jordán. El tema puede derivar de las meditaciones del Pseudo Buenaventura.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

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