| GREGORIO MAGNO
Escribió numerosas obras: las Homilías sobre Ezequiel, el Liber regulae pastoralis, los Libri morales y los Diálogos. Codificó las oraciones y los cánticos de la misa en el Sacramentario y el Antifonario. Es patrón de los sabios a causa de su erudición, de los músicos, de los chantres y de los niños de coro a causa del canto gregoriano. Se lo invocaba contra la peste que padeció Roma en 590, cuando fue elegido papa, y a la cual habría puesto fin con sus plegarias. También se lo creía curador de la gota. Pero su popularidad se debe sobre todo a que se le atribuía la virtud de alivar el sufrimiento de las almas del Purgatorio mediante la plegaria. Dicho culto se basaba en la leyenda del emperador Trajano, a quien el santo habría arrancado del Purgatorio para recompensarlo por su justicia, y también a la historia de un monje excomulgado a quien habría salvado celebrando treinta misas seguidas. Tal es el origen de la treintena gregoriana para el reposo de las almas de los difuntos. Después del concilio de Trento se convirtió en el patrón de las cofradías piadosas consagradas al alivio de las almas del Purgatorio. Se le representa siempre como papa, tocado con la tiara, y con la cruz pontificia de tres travesaños. Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau. |
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