| JARDÍN CERRADO
Desde la Antigüedad, los jardines se han considerado lugares espirituales. En los monasterios medievales, el claustro era el espacio para la lectura y la meditación, imagen del Paraíso. El jardín renacentista rodeado por un cercado (hortus conclusus) es una imagen mística que remite a María, nueva Eva, según los Padres de la Iglesia y la himnografía. Las Vidas de los santos rusos contienen referencias a los jardines de los monasterios, como la Trinidad de San Sergio. En la Rusia del siglo XVI se pasó de la imagen botánica del huerto, que une belleza y utilidad, a cultivos puramente decorativos y simbólicos. En Rusia se desarrolló el gusto por el jardín occidental barroco, setecentista y rococó, y este icono es un buen ejemplo. Su autor, que trabajó en la armería del Kremlin de Moscú, pintó una balaustrada con vistas al parque imperial y un paisaje de colinas y pueblos al fondo. El oro domina profusamente en las coronas y las vestiduras del Niño y la Madre, en los cuatro jarrones de las esquinas y a lo largo de la balaustrada. El jardín se divide en tres zonas, donde los claveles y los tulipanes se alternan con arbolillos ornamentales. Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau. |
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