LA MATERNIDAD VIRGINAL

El ciclo comprende siete temas, todos interpretados como imágenes de la Virgen que parió sin perder la virginidad. Los dos primeros están tomados del Pentateuco, el tercero del libro de los Jueces y los otros cuatro de los profetas Ezequiel y Daniel.

1. La zarza ardiendo que se quema sin consumirse. Es la imagen de la Virgen que lleva en sí la llama del Espíritu Santo sin quemarse con el fuego carnal.

2. La vara de Aarón depositada en el Arca de la Alianza que florece y fructifica. Esta fructificación insólita de una rama no plantada en el suelo, que produce flores y frutos sin el concurso de la humedad de la tierra, es la imagen de la Virgen que parió a Jesús sin haber sido fecundada por un hombre.

3. El vellocino de Gedeón, sobre el cual cayó el rocío del cielo sin que el área de alrededor resultara mojada. El vellón es el vientre de la Virgen; el área que permanece seca es la imagen de su virginidad intacta.

4. La puerta cerrada de la visión de Ezequiel. Así como la puerta deja pasar al Rey de Reyes sin abrirse, María concibe y pare un niño sin perder la virginidad.

5. La piedra sellada de la fosa de los leones de Daniel. Habacuc consigue hacer pasar a Daniel un cesto con víveres sin romper el sello real. Así, Cristo penetra en el vientre de su madre y sale de él sin romper el sello de su virginidad.

6. La piedra que rueda en el sueño de Nabucodonosor explicado por Daniel. Se desprende por sí sola de una montaña y llena toda la tierra. Así ocurre con Cristo, nacido de una Virgen inmaculada, que reinará sobre el mundo.

7. Los tres jóvenes hebreos en el horno. Arrojados al fuego, el fuego los respeta. De la misma manera la Virgen, abrasada por la llama del Espíritu Santo, permanece indemne.

El Cantar de los Cantares también suministró símbolos de la maternidad virginal: el jardín cercado y la fuente sellada.

Una curiosa pintura de Martin Schongauer está dedicada también a este tema. Se trata de la "Caza mística", que es un doble panel que forma la parte superior de la cara exterior de la hoja izquierda del retablo ejecutado hacia 1470-1480 para la iglesia de los dominicos de Colmar. Se encuentra en el museo de esa ciudad.

Según la leyenda medieval, el unicornio era un animal imposible de cazar. La unica manera de atraparlo era utilizando como cebo a una joven virgen, porque el unicornio se acercaba a ella sin ningún temor. La escena está situada en un huerto cerrado con una muralla almenada. En el interior, la Virgen, sentada en el suelo, acaricia a un unicornio que se apoya en su regazo. A su alrededor se disponen algunos símbolos como el vellón de Gedeón, la zarza ardiendo y la fuente sellada. Un ángel cazador se acerca armado con una lanza y tocando un cuerno de caza. Conduce a cuatro lebreles identificados como la misericordia, la justicia, la paz y la verdad por unos rótulos que sostienen en sus bocas. No poseemos una reproducción de dicha pintura, pero podemos ver una muy parecida en un grabado del siglo XV que se conserva en la Biblioteca Nacional de París.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

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