LAS VÍRGENES NEGRAS

Las Vírgenes negras son particularmente veneradas en Francia y en España, aunque también existen algunos ejemplos en otros lugares, como Baviera.

De las cuatro Vírgenes negras más importantes de Francia sólo queda la de Rocamadour, pues la de la cripta de Chartres y la Virgen negra de Puy fueron quemadas durante la Revolución Francesa, y la de Notre Dame des Tables de Montpellier fue destruida por los hugonotes en el siglo XVI.

En España reciben especial veneración Nuestra Señora de Atocha en Madrid, la de Montserrat en Cataluña y la de Guadalupe en Extremadura.

Sentadas, presentan al Niño para la adoración de los fieles. Se distinguen del tipo habitual de las Vírgenes de Majestad por su color.

Se ha debatido mucho si este ennegrecimiento es fortuito. Unos consideran que esas Vírgenes se volvieron negras por efecto del tiempo, alteración de la madera por la vejez, oxidación de las placas de plata con las que estaban revestidas, exposición al humo de los cirios... Sin embargo, algunas presentan rastros de betún, lo que hace pensar en un ennegrecimiento buscado voluntariamente desde el principio.

Para explicar el ennegrecimiento voluntario se aducen dos razones diferentes: bien para asimilarla a la desposada del Cantar de los Cantares, que declara "nigra sum, sed formosa", bien relacionado con el hecho de que muchas de ellas hayan sido veneradas en criptas, en iglesias subterráneas, como en Chartres. Teniendo en cuenta que, además, son especialmente invocadas para la fecundación y el parto, se ha formulado la hipótesis de que derivarían de antiguas divinidades ctónicas, de ídolos paganos que glorifican la Tierra negra y fecunda.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

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