PABLO

HISTORIA Y LEYENDA

Era un judío helenizado de la Diáspora, nacido en Tarso, capital de Cilicia. Por lo tanto, era judío por su origen étnico; griego por su cultura y romano por su nacionalidad. Recibió el nombre de Saulo, pero después de su conversión lo cambió.

Su vida se divide en tres fases:

1. Antes de la conversión. Se ignora su fecha de nacimiento en Tarso; hacia el año 3, según algunos, hacia el año 10, según otros. Su formación académica fue rabínica y al mismo tiempo helénica. Después de haber estudiado en Jerusalén bao la dirección del rabino Gamaliel, se habría destacado por su odio hacia los cristianos.

2. Su apostolado. Un día, cuando hacia el año 35 iba desde Jerusalén hacia Damasco, fue deslumbrado por un rayo, desmontado del caballo y oyó la voz de Jesús que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?. Pasó bruscamente del papel de perseguidor al de celador del cristianismo. Un cristiano de Damasco, Ananías, fue el instrumento de la curación;n de su ceguera. A partir de entonces comenzó su vida de misionero itinerante. Después de haber predicado en Damasco, de donde se vio obligado a escapar en un cesto descolgado desde la muralla a causa de la irritación de los judíos, que lo consideraban un apóstata, fue a Jerusalén a tomar contacto con Pedro y los demás apóstoles, para quienes resultaba sospechoso a causa de su actividad anterior contra los cristianos. En el año 42 se dirigió a Antioquía de Siria, que fue la cuna de la Iglesia de los gentiles. Junto a Bernabé, de origen chipriota, se dirigió a Chipre. Luego predicó el evangelio en Asia Menor, en Antioquía de Pisidia, en Iconio y Listra de Licaonia. Fue en esta ciudad donde Pablo y Bernabé curaron a un paralítico y los creyeron, a uno el dios Hermes y al otro Zeus, y debieron rechazar el sacrificio que los sacerdotes quisieron ofrecerles. Un último viaje, hacia el 49, le condujo a Grecia, primero a Filipos, Tesalia, capital de Macedonia, luego a Atenas, donde predicó en el Areópago; y a Corinto, donde permaneció dos años. De vuelta en Éfeso, se rebelaron en contra suya los plateros que fabricaban miniaturas de plata de los templos de Artemisa, porque su predicación contra la fabricación de ídolos amenazaba el negocio del gremio. De vuelta a Jerusalén fue amenazado de muerte por los judíos y detenido por los romanos que lo mantuvieron preso dos años en Cesarea.

3. San Pablo en Roma. En el año 60 embarcó hacia Roma, pero naufragó en la costa maltesa, donde escapó a la picadura de una víbora. Llegado a Roma, permaneció en la ciudad presuntamente hasta su muerte. Manifestó su intención de viajar a Hispania, pero no hay constancia de que este viaje se realizara. Según Tertuliano, habría padecido martirio en Roma al mismo tiempo que San Pedro, pero al ser ciudadano romano tuvo el privilegio de ser decapitado en lugar de crucificado. En verdad no existe ningún documento preciso acerca de su martirio, que los Hechos de los Apóstoles no mencionan. Es posible que fuera ejecutado hacia el 64, perdido entre la multitud de víctimas de Nerón.

PATRONAZGOS

En la Edad Media numerosas corporaciones fueron puestas bajo su patronazgo. Era venerado al mismo tiempo por los clérigos y por los laicos, los teólogos y los caballeros. La espada que tiene como atributo le deparó la devoción de los bruñidores. La de los fabricantes de cuerdas se explica, bien porque tenía como oficio tejer tiendas con pelo de cabra, bien por un juego de palabras acerca de su conversión, cuando las cuerdas se fabricaban por "conversión" o torsión del cáñamo. El cesto, instrumento de su evasión, le habría valido además el patronazgo de los cesteros. Por el hecho de haberse salvado milagrosamente de un naufragio y de la picadura de una víbora, se lo invocaba contra las tormentas y contra las serpientes venenosas. En el Delfinado lo creían capaz de preservar del miedo, por un juego de palabras con el vocablo paou, que en el dialecto del lugar significa lo mismo Pablo que miedo.

No obstante, San Pablo no fue nunca un santo popular, al contrario que San Pedro, lo que prueba la relativa pobreza de su iconografía. El lugar que ocupa en el arte no guarda proporción con su importancia en la difusión del cristianismo.

ICONOGRAFÍA

En el arte cristiano primitivo sólo tiene como atributos genéricos un libro o un rollo. Su atributo personal es la espada, instrumento de su martirio. Este emblema apareció en su iconografía en el siglo XIII.

En cuanto a las escenas de su vida representadas en el arte figuran, sobre todo, su conversión, su bautismo, su fuga de Damasco, su presentación ante los apóstoles, sus visitas a Filipos y Listra, su predicación en el Areópago y en Éfeso, su naufragio en Malta y su decapitación.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

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