| LA PARENTELA DE MARÍA El tema de la Parentela de María no debe confundirse con la Sagrada Familia. En su origen este tema se denominaba, de manera más explícita, la estirpe de Santa Ana. Es efectivamente Santa Ana, madre de la Virgen, la que constituye el centro del grupo familiar. Este tema genealógico es de origen mucho más reciente que el árbol de Jesé. No tiene su fuente en la Biblia, sino en una leyenda apócrifa que se popularizó en 1406 por la visión de una monja mística de Corbie, santa Coleta, que se convirtió en abadesa de un convento de clarisas de Gante. Nacido en un convento de mujeres, el tema, que parece una transposición femenina de la genealogía viril del árbol de Jesé, se difundió a partir del siglo XV, sobre todo en los Países Bajos y en el norte de Alemania. Según la leyenda, Santa Ana, después de enviudar de Joaquín, se casó con Cleofás, hermano de éste, teniendo una hija llamada María Cleofás. Cuando murió Cleofás volvió a casarse con Solas (o Salomé), del cual tuvo una tercera hija, llamada María Salomé. Sus tres hijas, a su vez, se casaron y tuvieron hijos: María Cleofás con Alfeo, que le dió cuatro hijos (Santiago el Menor, Judas, José el Justo y Simón), y María Salomé con Zebedeo, siendo madre de Santiago el Mayor y Juan. El grupo familiar, en su origen, contaba con diez y siete personajes: Santa Ana, sus tres maridos, sus tres hijas, sus tres yernos y sus siete nietos. Pero a principios del siglo XV la genealogía se complicó con la suma de más personajes: Estolano y Emerencia (padres de Santa Ana), su hermana Hismeria o Esmeria, la prima de la Virgen Santa Isabel con su hijo Juan, y hasta un pariente lejano, Servando.
Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau. |
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