| LA VIRGEN SIBILINA
Las sibilas son consideradas como los profetas del paganismo, y sus vaticinios como complemento de las profecías del Antiguo Testamento. Las sibilas hacen su aparición en el arte cristiano durante los siglos XI y XII. En Occidente, la que se hizo más famosa fue la sibila Tiburtina, debido a una tradición muy popular en Roma. He aquí como la presenta La leyenda dorada: "El Senado, con el fin de premiar al emperador Octavio por haber dado la paz al mundo, quiso adorarlo como un dios. Mas el prudente emperador, sabiéndose mortal, no quiso pavonearse con el título de inmortal sin antes haber preguntado a la sibila si el mundo vería nacer algún día un hombre más grande que él. Estando, el día de Navidad, la sibila a solas con el emperador, he aquí que vio aparecer, en la mitad del día, un círculo de oro alrededor del sol, y en el centro del círculo había una Virgen de maravillosa belleza, llevando un Niño en su seno. La sibila mostró este prodigio a César, y se oyó una voz que decía: Esta es el altar del cielo (ara coeli). Y la sibila dijo: Este Niño será más grande que tú". Este episodio legendario tuvo una consagración semilitúrgica, puesto que en el famoso Pesebre de Ara Coeli se cantaba la siguiente antífona: Aquí dentro de un círculo estrellado, un día, gracias al oráculo de la sibila, te vio el rey en el cielo. No es de extrañar que esta escena haya sido frecuentemente representada por el arte cristiano. |
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