| LA VIRGEN DE LAS SIETE ESPADAS
Para volver más sensible el dolor de la Virgen, se imaginó simbolizarla con una espada que le atraviesa el pecho. El origen de esta representación es la profecía del anciano Simeón (Lc 2, 35) que anuncia a la Virgen el día de la Presentación de Jesús en el Templo, que una espada de dolor le atravesará el alma. ¿Cómo se pasó de la Virgen con una espada a la Virgen de las siete espadas? Por la devoción a los Siete Dolores, que se oponen simétricamente a los Siete Gozos de la Virgen. A partir del siglo XIII se ve aparecer la devoción a los Siete Gozos de la Virgen, popularizada por la orden toscana de los servitas. La devoción a los Siete Dolores es más tardía: fue en 1423 cuando el sínodo de Colonia agregó a las fiestas de la Virgen "la fiesta de las angustias de Nuestra Señora". Al principio se veneraban sólo cinco dolores de la Virgen. Después el número se elevó a siete, que se corresponde con las siete caídas de Cristo en el camino del Calvario. La lista es la siguiente: 1. Profecía de Simeón. ICONOGRAFÍA J. Baltrusaitis ha reconocido en el tema de la Virgen de los siete Dolores la transposición o adaptación de un tema planetario del que se encuentran numerosos ejemplos en el arte de la alta Edad Media. Los círculos astrológicos de los siete planetas habrían comenzado por engendrar el tema de los siete dones del Espíritu Santo irradiando alrededor del pecho de Cristo. De allí se habría pasado con toda naturalidad a la representación de los Siete Dolores de la Virgen. Para ello bastaba transformar los rayos de la Sabiduría Divina en haz de espadas, y reemplazar en el interior de los tondos las palomas del Espíritu Santo por los Dolores de Nuestra Señora. Este tema correspondía muy bien a las tendencias generales del arte patético de finales de la Edad Media. De Flandes marítimo, que fue su cuna, pasó a Francia y a la Alemania renana. Pero no se mantuvo inmutable: experimentó una evolución en las que se pueden detallar las sucesivas etapas. Los Siete Dolores de la Virgen en principio están representados simbólicamente por siete espadas. Luego, cada espada tuvo un pomo ornamentado con un tondo que representa uno de los Dolores. Pero al final las espadas desaparecieron y la Virgen apareció rodeada sólo por una aureola de siete tondos. 1. La agrupación de las espadas comporta numerosas variantes. En la mayoría de los casos las siete espadas reunidas en haz atraviesan el corazón de la Virgen. Pueden estar dispuestas en círculo o agrupadas lateralmente, tres en un lado y cuatro en otro. En el siglo XVII Van Dyck imaginó renovar esta composición disponiendo las siete espadas alrededor de la cabeza de la Virgen, como los rayos de un nimbo. Pero esta innovación no tuvo éxito. 2. Los siete tondos. Este ovillo de espadas erizando el corazón o la cabeza de la Virgen tenía el inconveniente de ser poco plástico y, además, insuficientemente explícito. Los fieles deseaban saber cuales eran los dolores que habían atormentado a Nuestra Señora. Para satisfacer este deseo no había otro medio que reemplazar el haz de espadas por tondos explicativos. En principio se intentó combinar las espadas y los tondos. Luego, siguiendo el ejemplo del Rosario, se eliminaron las espadas. La Virgen está sentada al pie de la cruz, con las manos juntas o cruzadas sobre el pecho. A veces es una Virgen de la Piedad que tiene a Cristo muerto sobre las rodillas. Alrededor de ella se disponen los tondos historiados. También es frecuente que las escenas con los dolores de la Virgen que se disponen en torno a ella no estén en tondos, sino en marcos rectangulares, como es el caso de las obras de Isenbrandt y Durero. Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.
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