TOMÁS, APÓSTOL

Pescador de Galilea que se convirtió en discípulo de Jesús. Su nombre, que en griego se tradujo Didymos, en arameo significa gemelo. Su apostolado en la India después de la muerte de Jesús es una leyenda que fue rechazada ya desde muy antiguo. San Agustín la consideraba sin fundamento alguno, pero fue popularizada, como tantas otras, por la Leyenda Dorada. En su estancia en la India Tomás habría realizado espectaculares milagros antes de ser muerto a lanzazos por sacerdotes paganos. Se ha supuesto que ese viaje a la India es una alteración de un texto de san Epifanio.

PATRONAZGOS

La incredulidad de santo Tomás le valió ser el patrón de los jueces quienes, a causa de su profesión, tienen la obligación de mostrarse desconfiados y de hacer la crítica de los testimonios.

También es el patrón de los arquitectos, albañiles, agrimensores, carpinteros de obra y canteros. Este patronazgo se debe a un pasaje de la leyenda de Tomás en la India, en el cual se le confiaron unos fondos destinados a edificar un palacio para un rey, y Tomás le edificó un palacio celestial, distribuyendo el dinero entre los pobres.

Se le atribuía curar las afecciones oculares, porque Cristo le había curado la ceguera de corazón.

ICONOGRAFÍA

Sus atributos característicos son el cinturón de la Virgen, una escuadra de arquitecto y la lanza que fue el instrumento de su martirio. A partir del siglo XVII la escuadra prácticamente desaparece.

Las escenas más frecuentemente representadas son la de su incredulidad ante la aparición de Cristo resucitado, aquella en que recibe el cinturón de la Virgen y los distintos prodigios obrados en la India.

El tema del cinturón de la Virgen es la continuación de su incredulidad. Como dudara también de la resurrección de María, ésta deja caer su cinturón desde el cielo.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

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