SALVADOR EN EL TRONO

La imagen del Salvador en el trono es de origen bizantino, y se remonta a los siglos anteriores a la iconoclasia. En los siglos XII y XIII viajó de Capadocia a Rusia y allí alcanzó la perfección en el orden principal del iconostasio con los grandes iconos de Teófanes el griego y Andrei Rublev. Las fuentes del tema se recogen de la visión de Isaías donde el Señor aparece en un trono rodeado de serafines, en la visión de Ezequiel que lo describe entre los cuatro vivientes y en la visión de Juan donde el trono se inscribe en un arco iris. Las variantes de este prototipo son el Evangelio en las rodillas abierto o cerrado y (sobre todo en Rusia) la rotación y asimetría de la pierta y el pie izquierdos, que acentúan el dinamismo de la composición.

Los Padres interpretan a los cuatro vivientes del Apocalipsis (ángel, águila, león y buey) como símbolos de los cuatro evangelistas. La mandorla de luz oculta imágenes de ángeles en filigrana, origen de la iconografía del Salvador entre las potencias angélicas, característica del siglo XV y de tradición moscovita. Cristo aparece entronizado en un rombo rojo inscrito en un óvalo azul, contenido en un cuadrado rojo. Las cuatro esquinas que forma el óvalo en su intersección con el cuadrado (que representa el cielo extendido como un palio) contienen las imágenes de los cuatro evangelistas.

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