LA VERÓNICA DE LA VIRGEN

Otra variedad de la Virgen dolorosa es la Verónica. Al principio, la palabra indicaba una efigie, un rostro de Jesús viviente y glorioso, más tarde sangriento y coronado de espinas, reproducción del supuesto sudario de la Verónica.

Pronto a la verónica del Señor se unió la verónica de la Virgen, reproducción de la vera efigie de María pintada por San Lucas.

La verónica de Jesús tenía ya un carácter doloroso cuando surgieron las verónicas de María, y así se explica que éstas tuvieran siempre el mismo carácter aflictivo. El detalle que más lo revela es la toca con que siempre aparece retratada la Virgen.

Por lo regular ambas verónicas iban separadas, y así se prestaban mejor para ser colocadas sobre los altares, tal como era costumbre, entre las velas, relicarios y floreros. También eran llevadas en las procesiones.

En el Renacimiento las verónicas llegaron a tener proporciones monumentales, con base y pie ricamente tallados. A veces se las recubría con planchas de plata repujada.

- La soledad de María escenificada, sobre todo en la pintura y el grabado.

:: Menú principal :: Temas de arte cristiano :: Iconografía de la Virgen ::