LA VIRGEN DE LA VID O EL RACIMO

Otro tipo de Dolorosa es la Virgen de la Vid o del Racimo. La Virgen o el Niño llevan un racimo que de una manera especial simboliza el sacrificio del Calvario y también el sacrificio que se consuma en el altar. El atributo puede también constituir una alusión a la virginidad de María, inspirada en el Defensorium inviolatae virginitatis beatae Mariae. Pero este simbolismo resulta esporádico y se desvanece ante el auténtico y bíblico simbolismo de la vid y del racimo, que Santos Padres y teólogos, predicadores y poetas medievales glosaron con tanto apego.

Entre las diferentes representaciones tenemos distintos tipos: las figuras se encuentran bajo un emparrado del que cuelgan racimos; la Virgen o el Niño sostienen en sus manos un racimo; un ángel le presenta al Niño el racimo, que alarga su mano para cogerlo; la Virgen levanta en su mano el racimo, con un gesto dubitativo, como si quisiera mantenerlo alejado del alcance del Niño, etc.

A veces, por falta de habilidad o mala interpretación del artista, el racimo se convierte en una piña. En otras ocasiones es el pueblo quien ha interpretado mal este símbolo, como ocurre en la imagen de Nuestra Señora de la Piña o de Gracia, escultura sevillana del siglo XVI, que es conocida bajo esta advocación, a pesar de que lo que lleva en las manos es, con toda evidencia, un racimo.

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