ORÍGENES DEL CULTO EN EL SANTUARIO DE OLIMPIA

En el valle del Alfeo, en el Peloponeso occidental, se levantó el santuario más antiguo y más célebre del Grecia: Olimpia. Su estrecha vinculación con la Magna Grecia y con las otras colonias occidentales viene representado por el amor apasionado del dios fluvial Alfeo hacia la ninfa Aretusa y por la unión de ambos en el manantial que tomó el nombre de la ninfa, en Siracusa. Por otra parte, el santuario enlaza con Oriente a través de Pélope, el primer rey famoso de la región que, según una hipótesis, sería originario de Lidia y habría dado nombre a la península, considerada como isla (Pélopos nesos = Peloponeso), conocida hasta entonces con el nombre de Apia. El santuario se encuentra en la ladera sudoriental de la frondosa colina de Cronion, en la confluencia del caudaloso Alfeo con su afluente Cladeo.

La región del Santuario había sido habitada ininterrumpidamente desde la época del Heládico Primitivo hasta el Tardío (2800-1100 a. C.), como lo atestiguan los edificios de planta absidal, rectangular o elíptica, y las tumbas descubiertas en el emplazamiento del santuario y del nuevo Museo y, finalmente, los utensilios allí hallados que pertenecen indudablemente a este periodo. La transformación de este lugar habitado en santuario parece haberse realizado en la época del Micénico Tardío. Por lo menos, a aquella época son atribuibles los primeros testimonios de la existencia de culto en aquel lugar, tributado a Pélope y a Hipodamia, principales héroes-genios del santuario. Los juegos que se celebraban allí, al princpio de ámbito local, fueron atrayendo poco a poco a los habitantes de las ciudades vecinas y quizás a los de poblaciones del Peloponeso más alejadas.

A una época todavía más primitiva parece remontarse el culto de Cronos, de Rea, de Gea, de Ilitía, de Artemis, de Temis y de Heracles Ideo. Sus santuarios se hallan reunidos al sur del monte Cronion, de donde proceden la mayor parte de los hallazgos prehistóricos. Estos testimonian una vinculación especial de Creta con Olimpia cuando ésta, sometida sea al estado de Pilos (dinastía de los Neleidas), sea a la ciudad de Pisa en Acaya, era una especie de centro comercial al que los cretenses tenían acceso remontando el Alfeo, entonces navegable, e implantaban allí algunos de sus cultos.

En el periodo geométrico (siglos X-VIII a. C.) y en los comienzos de la época arcaica, el bosque sagrado de Olimpia, el Altis (nombre que pertenece a la misma raíz de "alsos" = bosquecito), poblado de plátanos, acebuches, olmos, encinas y pinos, y circundado por un muro bajo o valla, no contenía sino unos pocos edificios muy simples: altares de dioses y los túmulos en honor de los héroes Pélope e Hipodamia. Debía poder contemplarse también allí la única columna que había quedado en pie del palacio de Enomao cuando, según la leyenda, fue fulminado por Zeus. Esta columna se conservaba aún en tiempos de Pausanias. Los innumerables exvotos de los fieles estarían colgados de los árboles o colocados sobre los altares y en nichos excavados en la ladera del Cronion. Se hallaba ya allí, sin duda, el olivo sagrado, residuo del culto de los árboles. Según la leyenda, había sido traído por Heracles de la tierra de los Hiperbóreos (más allá del Norte) y plantado por él mismo en el santuario. No se conoce el emplazamiento del estadio en aquella época; es muy probable que estuviese ya en el mismo lugar en que estuvo situado el de la época arcaica.

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